Termómetros

Los termómetros son instrumentos muy habituales en nuestra vida diaria que sirven para medir la temperatura. ¿Quién no tiene un termómetro en su casa y quién no lo ha utilizado alguna vez?
Ahora bien, aunque el más conocido sea precisamente el que tenemos en el hogar (ya sea digital o de mercurio) y que utilizamos para ver si tenemos fiebre o no, esto es, el termómetro clínico de mercurio, no debemos olvidar que existen un montón más de tipos diferentes.
Además, debeés saber que el mercurio se utiliza para construir termómetros porque es un metal que es líquido entre -20 ºC y 100ºC y porque se dilata mucho.

Tipos de termómetros

Los más comunes son:
- Termómetro de pared.
- Termómetro de frigorífico.
- Termómetro para alimentos a fin de verificar la temperatura de alimentos de consumo diario, tales como hamburguesas, chuletas de cerdo y pechugas de pollo. Actualmente, en las cocinas modernas se están utilizando termómetros de todo tipo y tamaño, y algunos de ellos están diseñados incluso para permanecer en los alimentos mientras se cocinan.

Como usar un termómetro

- Lo primero que tenemos que hacer es limpiar y desinfectar la parte del termómetro que entra en contacto con nuestro cuerpo: el bulbo, fácilmente reconocible porque siempre es metálico y está situado en uno de los extremos del termómetro. Para ello deberemos usar alcohol antiséptico, con el que limpiaremos el bulbo con la ayuda de una pequeña gasa o de un algodoncillo.
- A continuación, procedemos a medir la temperatura del paciente. Colocamos el bulbo del termómetro debajo de la lengua del enfermo o debajo de su axila. Si estamos tratando con un bebé, la medición también podrá realizarse a través del recto. Esperamos unos 3 minutos aproximadamente.
- Pasados los 3 minutos leemos la temperatura. En los termómetros de mercurio, la temperatura vendrá señalada por el propio mercurio. En los digitales es mucho más fácil, no tenemos más que leer la pantalla.

Ruptura del termómetro

Por último, nos gustaría preveniros acerca de la rotura del termómetro. A quién no se le ha caído alguna vez uno y se le ha roto?
Pues bien, debéis saber que un termómetro de mercurio roto es una amenaza seria para la salud de los niños. Si se os rompe un termómetro de mercurio, no uséis una aspiradora o una escoba para limpiar; el mercurio los contaminará y luego distribuirá el mercurio por toda la casa.
Si esto os ocurre alguna vez, debéis quitaros el reloj y toda prenda de las manos ya que el mercurio se pegará al metal, poneros guantes de goma, no se os ocurra tocar el mercurio. En superficies duras o de telas gruesas, usar un papel grueso para juntar las gotas de mercurio y levantar las gotas con un cartón grueso.

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